Historia del poker: Bill Boyd

De toda la gente que ha sido introducida al Salón de la Fama del Poker, tal vez ninguno lo merezca más que Bill Boyd. No solo fue uno de los mejores jugadores de su era, también fue uno de los mejores encargados de un salón de poker que el juego ha conocido. En ese rol, ayudó a cambiar la cara del juego, sacándolo de la oscuridad de los salones y posesionándolo en el lugar que hoy tiene.


William Walter Boyd nació en Arkansas en 1906, pero pasó la mayor parte de su vida en Las Vegas. Llegó poco después de que el viejo pueblo ferroviario floreciera como una meca del juego e inmediatamente se puso a hacer del poker un componente integral de la industria del juego. Después de que se construyera el Golden Nugget en 1946, rentó una parte en el interior del casino y abrió un salón de poker, que por años fue el único salón de cartas de Nevada.


Durante esa era, el Golden Nugget era un “garito de aserrín”; como implica su nombre, una capa de aserrín aceitado cubría sus pisos, permitiendo que los jugadores vaciaran sus vasos y cigarrillos sin tener problemas. En este salón, Boyd estableció y mantuvo ciertas reglas que promovían el juego limpio que uno podría encontrar en un típico juego casero, pero las odds aún favorecían mucho a la casa. El rake usual para cada paso era del 10 % y en algunas oportunidades era aún mayor.


Cuando había pocos jugadores en las mesas, Boyd atraía el mismo los jugadores a las mesas. Sacaba un billete de $5 de su cartera, se lo daba en mano a un turista, le decía que probara suerte con el poker. “Sus primeras fichas son gratis”, les decía Boyd. “Necesito mantener el juego en movimiento. Solo pruébelo”. Después de perder sus $5, el turista invariablemente compraba más fichas utilizando su propio dinero, justo lo que Boyd esperaba que hiciera.


Cuando Boyd no estaba ocupado supervisando el salón de poker del Golden Nugget, se lo podía ver sentado en una mesa de poker. En el Golden Nugget se jugaba razz y California lowball, pero el juego más popular era el five-card stud y Boyd era el mejor jugador de five-card stud del mundo. De hecho, Boyd ganó el evento de five-card stud de la World Series of Poker cada año mientras se jugó, entre 1971 y 1974. Era tan dominante que nadie se animaba a desafiarlo y el evento fue retirado del calendario debido a la falta de jugadores. “Prefiero que se congele mi cosecha”, dijo Amarillo Slim Preston una vez, “a tener que sentarme en una mesa de five-card stud con el Sr. Boyd”.


Bill Boyd era respetado y hasta sus amigos lo llamaban Sr. Boyd. Era uno de los muchos honores que recibió en el curso de su vida. En 1981, se convirtió en uno de los primeros jugadores incluidos en el Salón de la Fama del Poker y ocho años después fue quien recibió la primera mano en la inauguración del nuevo salón de poker del Mirage Hotel and Casino.


La única mancha en su brillante carrera sucedió en 1982, cuando Steve Wynn lo forzó a retirarse como encargado del salón de poker del Golden Nugget y lo reemplazó por Eric Drache, pero hasta este resbalón llegó con un moño de plata. Con un título más sofisticado y menos responsabilidades, se lo nombró Director de Operaciones de Poker y fue cuando se le acercó Robert “Chip Burner” Turner. En 1983, Turner le preguntó a Boyd si el Golden Nugget estaría interesado en presentar un nuevo juego de poker. El juego era similar al Texas holdem, explicó Turner, pero los jugadores recibían cuatro cartas en lugar de dos. Boyd estuvo de acuerdo y gracias a sus esfuerzos con el nuevo juego, que nombró Nugget Holdem, el juego se distribuyó en los salones de cartas. Eventualmente, s lo renombraría Omaha Holdem y más tarde solo Omaha. Los jugadores de este juego ya saben a quien agradecerle.


La larga carrera de Bill Boyd como el más celebrado de los embajadores del juego de poker terminó el 21 de noviembre de 1997, cuando murió en Las Vegas. Tenía 91 años.